jueves 22 de marzo de 2007

La protesta está de moda

Está claro que lo que actualmente prima son las manifestaciones aunque no se entienda de política. Está de moda calzarse la chupa y la pancarta, seguramente hecha por la chiquilla que hace unos rótulos muy bonitos, y lanzarse a la calle para chillar a grito pelado contra un hombre en huelga de hambre, o contra una comunidad que supuestamente es moneda de cambio con un grupo terrorista, ¿por qué es eso lo que se revindica no?
La mayoría de las personas que engrosan esa listas, que por cierto ni los 40 principales bailan tanto con sus cifras, de manifestantes no saben bien el por qué de sus reivindicaciones, mientras no lo hacen por razones obvias que les atañen directamente.
¿No sería más lógico protestar por tenar una renta que se equipare a la de Noruega o Luxemburgo? ¿O tener que pagar los mismos impuestos que Andorra o Mónaco?
Como esto es un tanto utópico quizás sería más lógico rebajar el precio de las viviendas y así no tendríamos que aumentar nuestras rentas, ni tendríamos especuladores, ni políticos corruptos…

Como bien digo en este país la moda imperante es la protesta, enseguida nos quejamos de todo. Que si el nuevo anuncio de Dolce & Gabbana es degradante para la mujer, ¿y no creen que una paliza de sus maridos, una violación o un simple mujer tenías que ser cuando conducen no es degradante?

Mi consejo, déjense de tanta manifestación y dedíquense a hacer alguna excursión antes de que el planeta se degrade por culpa del llamado calentamiento global.

2 comentarios:

Borja dijo...

Buenisimo articulo.Asi se escribe.Llevas razón en todo lo que dices.Que bien habla esta chica siempre.

Sandra Escribano dijo...

La mayoría de las ocasiones se pierde el tiempo con cosas que no son importantes.
Todo el dinero que se gastó en la Guerra de Irak habría servido para que la población que no tiene que llevarse a la boca cada día hubierá comido durante UN AÑO.
Me parece una vergüenza que retiren campañas de publicidad y la gente se muera de hambre y casi nadie haga nada